martes, 9 de mayo de 2017

Relato: 1. Invisible e inexistente.

¡Hola, chicos/as! Bueno, empezaré con una nueva sección del blog. Ya que me gusta escribir, de vez en cuando iré subiendo relatos cortos. Veamos cómo va esto, ¡déjenme en los comentarios que opinan de la nueva sección! Ahora los dejo con el primer relato: 

Invisible e inexistente.


Su corazón latía frenéticamente y escuchaba un zumbido en sus oídos, la música parecía haberse apagado pero en realidad todo seguía exactamente igual, todo menos ella. Por un segundo sintió como todo lo que se había repetido por días, meses, años se derrumbaba, perdía el sentido, sus ojos hacían que todo el tiempo retrocediera: volvió a ser la chiquilla que no sabía quién era, hacía donde iba y mucho menos cuanto sufriría por fijarse en el chico equivocado, aquél que nunca la vería como algo más que una amiga. Él rió y su risa fue el sonido que la hizo volver a la realidad, porque ese había sido su efecto desde el primer momento, desde la primera vez que sus oídos escucharon esa risa celestial. La risa de él hacía que todo volviera a su lugar, que ella se sintiera en calma y como en casa. Allí se quedó admirándolo a pesar de que algo en su interior deseaba salir corriendo.

Sintió que todos ese tiempo no había pasado en lo absoluto, y se sintió muy feliz al notar que él no había cambiado: aquél lunar en su mejilla seguía allí haciéndolo lucir interesante, su cabello seguía siendo como siempre y imaginó que seguiría siendo suave al tacto, miro sus manos y recordó como él la tocaba, por un momento volvió a sentir ese fuego en la piel, porque a pesar de que eran toques inocentes de amigos a lo mejor un abrazo, un apretón de manos, todo eso para ella se sentía como si su piel ardiera como nunca.

Antes de que pudiera advertirlo él volteó y posó su mirada en ella. Ella se tensó «sabrá que aún lo amo» pensó y tan solo trato de sonreír. Pero no, él no notó que ella aun lo amaba, porque solo posó su mirada en ella y la mantuvo un par de segundos...para luego seguir de largo. 

Ella sintió como el fuego en su piel y en su interior se apagó como una pequeña vela encendida en plena tormenta, ese rechazo fue el viento que sopló y sopló hasta acabar con cualquier esperanza de calidez. Asustada por el conflicto de emociones se alejó de allí con un nudo en la garganta y las lágrimas amenazando con correr por sus mejillas. Corrió al baño y entró empujando a una chica en el proceso, sin importarle nada más cerró la puerta y se tiró al piso dejando correr las lágrimas. 

«Otra vez no. No puedo volver a sentir esto» pensó desesperada, el miedo comenzó a invadirla y recordó todo esos años en que había llorado pensando en él...en porque no era suficiente para él y en todo lo que hubiese sido de ellos si tan solo hubiese tenido la oportunidad de demostrarle cuanto lo amaba. 

Un sollozo escapó de sus labios y deseó no haberlo conocido jamás, porque no creía que fuera justo poder amar a alguien tan incondicionalmente si persona no te amaba de la misma manera, cuando esa persona ni siquiera te reconocía, no era justo seguir esperando por alguien que nunca llegaría. Sin embargo, su mente también se preguntaba por qué le había dolido tanto el que no la reconociera. Si una parte de ella lo sabia, lo esperaba con dolor. Por que él nunca había escrito. Ni un mensaje. Ni una llamada. Mucho menos una visita. Solo se evaporó de su vida dejándola sola con ese vacío. Eso era prueba suficiente para saber que ella no significaba nada para él, que no la recordaba y que nunca fue suficiente.

Se quedó allí llorando y culpándose por sentir eso durante un rato hasta que logró calmarse. Se levantó y por fin notó que alguien tocaba la puerta y preguntaba si ella se encontraba bien. Luego de decir que estaba bien a la chica que estaba afuera, se miró en el espejo. Noto como se habia corrido su maquillaje y se lavó la cara. «Todo está bien, todo está bien» repitió en su mente mientras plasmaba una sonrisa en su rostro que no logró llegar  a sus ojos y abría la puerta para salir. Allí estaba la chica que habia empujado groseramente antes de entrar.

Ahora que se fijaba era muy linda. Tenía su hermoso cabello suelto y varios cabellos le enmarcaban el rostro. Era de un color castaño claro, casi rubio. Su rostro era casi el de un niña, con aquel maquillaje que la hacia lucir casi al natural. Tenia el entrecejo fruncido, algo que ella pensó no parecía hacer juego con ella, «ella siempre debe de sonreír, esa expresión no luce natural en su rostro» pensó sin motivo alguno y por un segundo sintió que la conocía de algún sitio.

Tratando de actuar normal la miró y se pasó la mano por el cabello.—Lo siento, no fue mi intención empujarte, solo me sentía un poco mal. —le dijo y la chica le regaló una sonrisa. Ella trató de hacer lo mismo y continuó caminando.

Ella realmente no se sentía capaz de salir allí, a verlo de nuevo pero el imaginarlo allí afuera, divirtiéndose mientras ella era miserable en el piso de un baño la obligo a tragarse el miedo y el dolor para salir.

Caminó a la barra sin detenerse a mirar  donde él se encontraba. El miedo la consumía No sabia a qué le temía exactamente, si a que él pudiera verla y  lograra reconocerla de alguna manera o que simplemente no la reconociera en lo absoluto nuevamente. Al llegar a la barra paso sus manos por la falda de su vestido para alisarlo un poco y pidió al chico que estaba atendiendo un shot de tequila, este le sonrío y enseguida se puso manos a la obra. Mientras esperaba consideró seriamente si valía la pena voltear a ver si seguía allí, simple curiosidad se dijo mentalmente negando rotundamente que era porque moría por volver a verlo. Prometió hacerlo después de beber su trago. Al llegar el chico con su trago le regaló una sonrisa de agradecimiento, agarró su trago y de un solo trago se lo bebió. «Solo lo veré una vez más y se acabó, no me importará más por hoy» pensó y se dio media vuelta, por lo que no pudo notar como el chico de la barra estaba tan nervioso por querer saber su nombre.

Ella se volteo preparada para verlo y sentir ese vacío y añoranza pero nada, absolutamente nada la preparó para lo que vería a continuación. 

Él estaba besando a una chica, hermosa a simple vista a pesar de estar de espalda, porque ese cuerpo solo podría tenerlo una chica que era hermosa desde el primer cabello hasta el dedo más pequeño del pie. Y aunque le dolió como no tenia ni idea, eso no fue lo que le dolió en el fondo de su alma, si no el ver que luego de besarle él le susurraba algo al oído y señalaba algo por la pista de baile, La chica rió de o que él decía, y por un segundo recordó que exactamente igual fue cuando él le señaló a aquel chico que cargaba unos zapatos muy graciosos y ella rió sin ni siquiera voltear a verlo aún. Observó como él le sonreía a la chica e insistía para que ella se volteara. Y fue allí cuando la chica se volteó buscando lo que él señalaba por la pista de baile que notó que había sido aquella chica en el baño, la que se le hacía familiar. Era ella.

Ella es la chica por la cual me olvidó para siempre. 

«Yo no fui nada para él» pensó y sin poder aguantar un solo segundo caminó hacía la salida del club empujando personas mientras su corazón volvía a latir desesperado...por que él volviera a regalarle una de esas sonrisas a ella.
This entry was posted in

1 comentario:

  1. Hola soy Diego y llevo poco tiempo en este hermoso mundo. Si pudieras pasarte por el mio y ayudandome suscirbiendote a mi canal, te lo agradeceria un monton :D http://caminoalleer.blogspot.cl/

    pd: ya te sigo

    ResponderEliminar